Cogemos frutas y verduras. Las mezclamos, exprimimos y trituramos para que las personas puedan disfrutarlas en todas sus maravillosas formas. La cuestión es que las frutas y las verduras representan la mayor parte de nuestra huella de carbono: más del 50 % de nuestras emisiones totales. Estas emisiones proceden de su cultivo, su triturado y su transporte hasta la Licuadora y, después, hasta nuestras botellitas.
Queremos reducir al máximo la huella de carbono de nuestras bebidas.
Estamos haciendo todo tipo de cosas para conseguirlo, entre ellas, el Fondo para la Innovación Agrícola que pusimos en marcha en 2021. Se trata de una dotación económica anual destinada a ayudar a los agricultores a mejorar la biodiversidad y sus medios de vida y, al mismo tiempo, capturar carbono.
En 2024, aumentamos todavía más nuestra inversión en el Fondo para la Innovación Agrícola.
Multiplicamos por diez su dotación, hasta alcanzar el millón de libras. Cuanto más dinero aportemos, mayor será el impacto que esperamos conseguir.
El Fondo apoya a nuestros proveedores prioritarios de frutas y verduras que desean adoptar prácticas agrícolas más regenerativas. Estas prácticas ayudan a proteger y mejorar la salud del suelo, la biodiversidad, el clima y los recursos hídricos.
La transición hacia prácticas agrícolas más regenerativas no es igual para todas las explotaciones. Depende de su ubicación, de lo que cultiven y de otros factores. Comprender de dónde proceden las emisiones es el primer paso para determinar cuáles son las medidas más adecuadas. Nos hace mucha ilusión seguir trabajando con nuestros proveedores y esperamos que se sumen muchos más y que, juntos, podamos seguir dando pasos cada vez mayores para descarbonizar nuestra cadena de suministro.
Para garantizar la buena gobernanza del Fondo, hemos reunido a destacados expertos del sector que nos ayudan a asegurarnos de que los fondos se asignen de manera eficaz a los proyectos capaces de generar el mayor impacto en la agricultura.